A lo largo de la historia en todo el mundo las empresas han desarrollado métodos o estrategias para lograr el funcionamiento de las mismas, algunas con mucho éxito otras con poco, pero siempre en una constante búsqueda de resultados óptimos y de mayor producción, a menor costo.

El autor y profesor William Ouchi, americano de padres japoneses plasmó a mediados de los años setenta una nueva teoría, que podría ser el éxito de las empresas japonesas, esta teoría es conocida como escuela japonesa, o la teoría Z, en donde hace referencia a satisfacer las necesidades del empleado generando bienestar o constante formación para con esto conseguir que los empleados se identifiquen con la empresa y se sientan parte de ella, haciendo el trabajo por gusto y de forma natural y de esta forma llegar a la productividad que buscaban los demás métodos.

En esta teoría existen tres valores fundamentales: la confianza; la intimidad y la sutileza. En cuanto se da confianza a las personas en este caso a los empleados, estos realizan su trabajo con el mayor gusto y cumpliendo sin tener la necesidad que los jefes los estén controlando a cada momento, esto puede generar en los empleados mayor satisfacción de saber que creen en su trabajo y se pueden preocupar más por cumplir con sus responsabilidades que por quedar bien ante un superior.

En el caso de la intimidad, hace referencia, a que el jefe tenga una relación real con los empleados no de autoridad sino de respeto y confianza, es importante este tipo de valor porque permite a los empleados sentirse parte del equipo que no es inferior a otros, si las empresas desarrollan este valor realmente, podrían generar mayor productividad, pues los empleados estarían en confianza, sabrían que al momento de tener un problema pueden contar con sus compañeros y superiores, así como también el trabajo en equipo se fomenta pues todos estarían buscando el bienestar no solo propio sino de todo el grupo. Y tendrían la tranquilidad de saber que pueden escalar en su entorno laboral, sin importar la posición social, el lugar donde estudio o los contactos que tiene, sino por sus capacidades y méritos, dentro de la organización.

Y por último la sutileza, donde el trato de los jefes debe ser adecuado para cada empleado, pues no todas las personas son iguales, es importante en este punto tener la asertividad para decir las cosas y poder comunicarnos con los demás, si en el caso anterior hablábamos del respeto y la confianza en el trato, acá es importante recalcar que así como se tendrá un trato íntimo también tiene que ser el adecuado de acuerdo a las personas involucradas.

Al contratar empleados de acuerdo a sus habilidades sin importar su nivel económico o sus contactos, y más bien los jefes se interesan en la formación de los empleados y de brindares la posibilidad de continua capacitación y crecimiento, tendrán mayores recompensas tanto económicas como personales, pues estarán dando oportunidades para todos, y los empleados se sentirán parte del equipo, amaran realmente a su empresa, querrán siempre lo mejor para ella y su trabajo estará enfocado en esto, la constante formación y la posibilidad de  ascender rápidamente también les genera el deseo de seguir esforzándose por la empresa y no verán la necesidad de irse en cualquier oportunidad económica que se les presente.

En este campo Ikonosoft se está convirtiendo en un líder, pareciera que estuvieran aplicando esta teoría con mucho entusiasmo, hace poco leí un artículo donde hablaban de como los jefes tendrían que desaparecer para dar paso a los “Gefes”, gestores de felicidad, donde se preocupan realmente por el bienestar y la formación de los empleados, agradecidos con su equipo y logrando mejores resultados, por lo tanto, puedo asegurar que en Ikonosoft contamos con muy buenos “Gefes”. Que están formando empleados felices que están satisfechos con su trabajo, que se levanten cada mañana contentos de ir a su lugar de trabajo y no frustrados de verse obligados a ir a un trabajo que no les gusta. Que trabajan por ser más productivos, tienen más deseos de cumplir con la empresa y no fallar a sus superiores que han depositado en ellos la mayor confianza.

Ojalá más empresas optaran por este tipo de metodologías, lograrían ser más productivas, pero lo más importante tendrían personas más felices.